jueves 26 de enero de 2012

Nana del niño goloso

Tell me a story, de Gioia Albano



Arrorró, mi niño,
que la noche llega.
Arrorró, mi niño,
con su capa negra.

Si te duermes pronto,
todas las estrellas,
dulces caramelos
de limón y menta.

¡Oh, qué gran merengue
la lunita llena!

Ángela Figuera Aymerich
Mujer de barro, 1948

lunes 23 de enero de 2012

Canción para bañar la luna

¡Feliz Ano Nuevo chino! Os dejamos esta pequeña delicia de aire oriental de la gran María Elena Walsh y cantada por Rosa León.

Ilustración de Lili Ham



Ya la Luna baja en camisón
a bañarse en un charquito con jabón.
Ya la Luna baja en tobogán
revoleando su sombrilla de azafrán.
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna viene en palanquín
a robar un crisantemo del jardín.
Ya la luna viene por allí
su kimono dice no, no y ella sí.
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna baja muy feliz
a empolvarse con azúcar la nariz.
Ya la luna en puntas de pie
en una tacita china toma té
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna vino y le dio tos
por comer con dos palitos el arroz.
Ya la luna baja desde allá
y por el charquito-quito nadará
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

María Elena Walsh






miércoles 18 de enero de 2012

Chupilandia (Cuento de dulce)

Ilustración de Yoshiro Tachibana

El aire del pueblo olía a bizcocho.
Las casitas de turrón,
las tejas de chocolate,
ventanas de mazapán
y las puertas de guirlache.

De azúcar las escaleras
y de tarta los balcones,
el suelo de caramelo
y de chicle los salones.
Los muebles son de galleta
y el techo de polvorones.

Las camas blandas de flan,
la almohada de mantequilla,
los libros de hoja de hojaldre,
la piscina de natillas.
Pueblo de dulce.
¡Qué empacho!
(Las farmacias en la esquina).

Gloria Fuertes

martes 17 de enero de 2012

La vaca estudiosa




Había una vez una vaca
en la Quebrada de Humahuaca.

Como era muy vieja,
muy vieja, estaba sorda de una oreja.

Y a pesar de que ya era abuela
un día quiso ir a la escuela.

Se puso unos zapatos rojos,
guantes de tul y un par de anteojos.

La vio la maestra asustada
y dijo: - Estas equivocada.

Y la vaca le respondió:
¿Por qué no puedo estudiar yo?

La vaca, vestida de blanco,
se acomodó en el primer banco.

Los chicos tirábamos tiza
y nos moríamos de risa.

La gente se fue muy curiosa
a ver a la vaca estudiosa.

La gente llegaba en camiones,
en bicicletas y en aviones.

Y como el bochinche aumentaba
en la escuela nadie estudiaba.

La vaca, de pie en un rincón,
rumiaba sola la lección.

Un día toditos los chicos
se convirtieron en borricos.

Y en ese lugar de Humahuaca
única sabia fue la vaca.

María Elena Walsh






viernes 13 de enero de 2012

Corderito

Ilustración de Cécile Veilhan

Corderito mío,
suavidad callada:
mi pecho es tu gruta
de musgo afelpada.

Carnecita blanca,
tajada de luna:
lo he olvidado todo
por hacerme cuna.

Me olvidé del mundo
y de mí no siento
más que el pecho vivo
con que te sustento.

Y sé de mí sólo
que en mí te recuestas.
Tu fiesta, hijo mío,
apagó las fiestas.


Gabriela Mistral

miércoles 11 de enero de 2012

Un caballo blanco

Retomamos la dosis de poesía diaria con León Felipe. No hay vez que le lea a mi hijo este poema sin que me emocione. "El del caballo, mamá..." Y luego de leerlo, suspira muy hondo.


Madre... no me riñas,
que ya nunca vuelvo a ser malo...
No me riñas, madre,
que ya no vuelvo a llenarme de barro.

Madre... no me riñas,
que ya no vuelvo a manchar mi vestido blanco.
Madre...
cógeme en tus brazos...
Acaríciame,
ponme en tu regazo...
Anda... madre mía,
que ya nunca vuelvo a ser malo.

Así... y arrúllame y cántame... y bésame...
Duérmeme... apriétame en tu pecho
con la dulce caricia de tus manos...
Anda... madre mía
que ya no vuelvo a llenarme de barro.
Madre...
¿Verdad que si ya no soy malo
me vas a comprar
un caballo blanco
y muy grande
como el de Santiago,
y con alas de pluma
un caballo
que corra y que vuele
y me lleve muy lejos... muy alto... muy alto...

donde nunca pueda
mancharme de barro
mi vestido nuevo
mi vestido blanco?...

¡Oh sí madre mía...
cómprame un caballo
grande
como el de Santiago
y con alas de pluma...
un caballo blanco
que corra y que vuele
y me lleve muy lejos... muy alto... muy alto...
que yo no quiero otra vez en la tierra volver a mancharme de barro!

León Felipe

jueves 5 de enero de 2012

El camello (Auto de los Reyes Magos)

Hoy no podíamos tener otra poesía mejor que ésta de Gloria Fuertes. Disfrutad de la noche más mágica del año.

Ilustración de Maria Grandola Marín de Ahumada.



El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.

Baltasar fue a... repostar
más allá del quinto pino...
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos,
no llegamos,
y el Santo Parto ha venido!

(Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido).

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero -repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño.